jueves, 17 de octubre de 2013


No darle vuelta a la página.
Recordemos lo que algunos quieren olvidar o quieren que olvidemos[1].
Jaime Delgado Rojas
Motivación
Se dijo como recomendación, y también como resignación. Lo ocurrido el 7 de octubre del 2007 debía ser dejado en el pasado: como si no hubiese existido; en fin, el Tratado de Libre Comercio de Centroamérica y República Dominicana con Estados Unidos de América (DR-CAFTA) se iba a poner en marcha; era un hecho pues hubo una “voluntad popular”, aún dicen, expresada en las urnas, que así lo demandaba. Era, decían, un mandato soberano del “pueblo costarricense” que por mayoría lo había aceptado. Recordemos que en la noche de aquel 7 de octubre hubo fiestas de todo tipo entre los sectores políticos, empresariales y diplomáticos; y no faltaron los intelectuales que, bien pagados, bien engañados o ingenuos, se sumaron a la celebración: Costa Rica había ratificado una plataforma política que lo llevaba a ser “parte de la historia” que estaban escribiendo, ahora, las transnacionales del capitalismo salvaje; habíamos, por vía de un referéndum y con votación mayoritaria, ingresado al mundo de las ilusiones, el cero desempleo, la felicidad, la erradicación de la pobreza, la eliminación de fronteras, las barreras y las discriminaciones a los bienes, servicios, inversiones, capitales y etcétera, que irían y vendrían del Norte y del Sur hacia estas tierras de dios.
Por tanto, había que dejar todo el trago amargo de las discusiones “bizantinas” en las que nos metieron los tercos, izquierdistas, ambientalistas, sindicalistas, melenudos, chancletudos, ilusos y malos ciudadanos al poner en entredicho que lo que se había negociado no eran solo beneficios y prebendas: el Presidente Arias dijo que empezaría la etapa de la historia donde se dejarían las bicicletas para dar paso a los cuadraciclos y los BMW, en alusión a los medios de transporte que usa la clase trabajadora para ir y venir de su casita a la fábrica o la oficina. Diría que el empleo emanaría por todos lados. Claro que no faltaron los chantajes, como el “memorándum del miedo” redactado hábilmente por el diputado Fernando Sánchez y el vicepresidente Kevin Casas y dirigido a los Alcaldes de todos los cantones recordando la potestad del Poder Ejecutivo en la transferencia de recursos a los Municipios y amenazas a los obreros de las fábricas, por la estabilidad en su trabajo[2].
Había que “darle vuelta a la página” de la evidencia puesta en el tapete de las discusiones, de las mentiras, los engaños y los chantajes.
No fue un discurso solo de los acaudalados del poder y el dinero. Lo mismo dijeron algunos cuadros dirigentes de los derrotados: intelectuales y políticos que se sintieron muy cómodos rechazando el DR-CAFTA y que luego debían ganar méritos ante los poderosos haciendo discursos de arrepentimiento y propósito de enmienda en una práctica de no obstaculizar las leyes de implementación. A partir de octubre del 2007, a favor de estas leyes hubo 38 votos parlamentarios firmes; pero hubo los que, muy cómodos, hacían quórum parlamentario para que la aprobación de aquellas leyes no se retrasara[3].
Después vendrían los ocultamientos, invisibilizaciones y justificaciones de los impactos negativos de la puesta en vigencia: pobreza, desempleo, violencia, desmantelamiento del aparato estatal y demandas internacionales cuando la sociedad, en las calles, lograba parar concesiones oprobiosas, en extracción minera, servicios e infraestructura, a empresas transnacionales.
No obstante, al celebrar el sexto aniversario de aquel referéndum no han faltado voces, naturalmente desde los sectores conservadores, en particular en las redes sociales, que han hablado de la necesidad de “pasar la página”, juzgando de nostálgica a la izquierda por la derrota sufrida. Pero lo que más llamativo es que ahora, como si no hubiese pasado nada, se incorpore en las papeletas de alguno de los partidos herederos de la lucha por el NO TLC, a un cuadro de la oligarquía nacional que fustigó combativamente a favor del SI en alianza antipatriótica con la diplomacia norteamericana, los empresarios de las transnacionales y los gobernantes de turno. Esta ha sido la expresión concreta de la expresión metafórica de “pasar la página”, como si la historia naciera de cero permanentemente. La historia no nace de cero pues los procesos sociales, movilizaciones, acontecimientos, gentes e ideas empujan de atrás hacia adelante, sin que haya una fecha que evidencie una ruptura. Así que un acontecimiento como el del 7 de octubre del 2007 no dio inicio a una nueva etapa, ni tampoco cerraba ningún capítulo precedente.
Antecedentes
Empecemos con la primera Administración del Dr. Oscar Arias (1986-1990). En aquella oportunidad, con la euforia del plan para la pacificación y conciliación nacional en Centroamérica y, sobre todo con un jugoso Premio Nobel de la Paz, el Presidente impulsó en Costa Rica un proceso de apertura y libre comercio en dos direcciones: por un lado y por presiones de su entorno inmediato, los acuerdos de Esquipulas I y II se constituían en un mandato de apoyo a la integración centroamericana que, con el nombre de Mercomún venía teniendo altibajos desde 1960. Costa  Rica había ingresado por adhesión a los acuerdos centroamericanos en 1963 y terminó siendo, a la postre, el país más exitoso en su desarrollo relativo. Los acuerdos de Esquipulas llevaban el explícito de la profundización de los tratados originarios de la integración centroamericana desde la Carta de San Salvador de 1961 o mucho más atrás y, por tanto, los compromisos del Dr. Arias estaban marcados por temas regionales.
Sin embargo, el multilateralismo no dejaba de coquetearle. La primera tarea fue la de pedir para Costa Rica el ingreso al GATT, organismo que estaba estancado en su última Ronda, la Uruguay, iniciada en 1986. Había interés por parte de las grandes potencias de desentrabar estas negociaciones multilaterales y para ello la incorporación de nuevos socios, con buen perfil, era estratégica. Así las cosas, el país fue aceptado entre los socios del GATT en 1990 y sería, a la postre, el segundo socio de los países del Mercomún pues Nicaragua estaba en ese selecto club desde 1950. Con este ingreso el país quedaba comprometido con sus principios de apertura, libre comercio, no discriminación y trato nacional[4].
El gobierno siguiente, de Rafael Angel Calderón no diezmó esfuerzos en estos dos cometidos: la integración se profundizó en temas políticos, económicos, jurídicos, ambientales, de seguridad y, por su parte, la apertura empezaría a dar frutos con la negociación de un Tratado de Libre Comercio con México, nación que a su vez negociaba su ingreso al Tratado de Libre Comercio de América del Norte. Por su parte, El Salvador, Guatemala y Honduras irían poniéndose en la fila de ingreso al GATT lo que lograrían en 1991 y 1994.
Para 1994, cuando México inicia su militancia en el TLCAN y la Ronda Uruguay llega a su fin con la firma de los Acuerdos en Marrakech, donde se creara la OMC, Centroamérica era una zona bastante bien integrada, con promesas de Unión Aduanera más profunda, acuerdos políticos bien concebidos, como el Parlamento Centroamericano y la Corte Centroamericana de Justicia y programas regionales de carácter social, educativo, cultural y ambiental ambiciosos como la Alianza para el Desarrollo Sostenible. Las ratificaciones de los acuerdos de la Ronda Uruguay y el ingreso de estos países a la OMC fueron inmaculados: no hubo reacciones, ni rechazos, ni discusiones, ni movilizaciones. Esto permitió el anuncio de otra de las grandes promesas del imperio continental: la convocatoria por parte del Presidente Clinton a una cumbre en Miami para deliberar sobre la creación de un Área de Libre Comercio de las Américas, heredera de la Iniciativas de las Américas que impulsara en 1990 el presidente George Bush padre. El libreto de las aperturas, la no discriminación y el trato nacional, estaba siendo puesto en escena con todas sus partituras.
Para mejor entonar ese libreto era necesario eliminar algunos obstáculos creados en la integración regional, como por ejemplo, la tarea asignada a la Corte Centroamericana de Justicia de ser el organismo para resolver conflictos; de igual forma potenciar la condición Costa  Rica de país con ventajas competitivas. El acuerdo para reformar el art. 35 del Protocolo de Tegucigalpa, en el año 2002, dio por sentado que la CCJ, con sede en Managua, era innecesaria para dirimir diferencias en asuntos comerciales: a partir de ahí para qué hacer esfuerzos en incorporarse a ella; lo mismo al Parlamento Centroamericano, si Costa Rica gozaba de privilegios comerciales que lo hacían diferente y hasta excepcional.
El Ministerio de Comercio Exterior tico seguirá su juego de negociaciones comerciales internacionales: Canadá, luego Chile, más tarde CARICOM y las señales continúan. El fracaso anunciado del ALCA aceleró las pretensiones del “alquita” regional, suscrito entre diciembre del 2003 y enero del 2004. No hay por qué gastar tinta en describirlo pero, para la potencia hegemónica continental, si el libre comercio no podía llegar hasta la Tierra del Fuego atravesando todas las fronteras como se pretendía en el ALCA, al menos podía ir, de a poquito, eliminándolas.
Frente a la fortaleza de otros esquemas de cooperación latinoamericanos alternativos, como el ALBA y UNASUR, Costa Rica ingresa a la Alianza del Pacífico (Chile, Colombia, México y Perú) con  perspectivas de acercamiento a la APEC, donde militan México, Chile y Perú, además de Estados Unidos y Canadá, por este continente. Y, en todo esto, los acuerdos regionales centroamericanos quedaron en el olvido, o al menos, en algún estante para verlos después.
Sin embargo, ni con México, Canadá, Chile y el resto; ni en la puesta en práctica del acuerdo GATT que crea la OMC tuvimos a mano el desborde del vaso de la metáfora neoliberal, o bien la invitación al banquete. Si bien, Costa Rica venía siendo el país con mejores condiciones de desarrollo relativo regional, no por eso su sociedad civil y los sectores más movilizables de la misma estaban satisfechos con aquel proceso de apertura acelerado, sobre todo que la voracidad de las transnacionales nunca fue ocultada. Este país había heredado, por la lucha social y la movilización popular desde los años 40 un estado social de derecho y una institucionalidad pública bastante sólida y exitosa: salud, seguridad social, universidades públicas, energía y telecomunicaciones, seguros, banca, etc. La primera estocada se infringe al Instituto Costarricense de Electricidad mediante un paquete de leyes que pretendían transformarlo significativamente y someterlo a los vaivenes de la competencia internacional. En defensa de esta institución, entre 1999 y el 2000, se activaron los dispositivos de movilización social: las calles, la toma de conciencia y las movilizaciones fueron el referéndum callejero propicio para que el llamado “Combo ICE” pasara al archivo: se contabilizaron 274 protestas en 14 días. Fue una prueba y un pulso con el poder que iría a ponerse otra vez en la mesa, a partir del 2004 con el CAFTA.
Mas esta vez, en el caso de Costa Rica, el poder no va a medirse en las calles, sino en un referéndum. Para enfrentar el Tratado se crearon, en todo el país, Comités Patrióticos por el NO-TLC identificados con un simbólico corazón con los colores de la bandera nacional. La propuesta de referéndum fue propuesta por algunos opositores al tratado que creyeron, ingenuamente, que en un debate abierto, el gobierno del Dr. Arias iría a respetar normas elementales de equidad con sus opositores[5]. Empero, el espacio fue muy bien aprovechado por el poder: el gobierno, el empresariado, la gran prensa internacional y la embajada americana echaron mano de artimañas y extorsiones. Esto les permitió que el Tratado llegara a aprobarse, aunque por estrecha mayoría, cuando las encuestas habían vaticinado que se perdería en las urnas: los Comités Patrióticos habían luchado contra un monstruo de muchas cabezas, un “gigante de siete leguas”. Se había exhibido el poder del Estado en toda su expresión. Sin embargo, la manifestación callejera del último domingo de setiembre de 2007 fue la más grande manifestación popular que se haya visto en la historia nacional. Por ello, no en vano, se habla del “santo fraude” del 7 de octubre.
Y aun hay quienes creen que debemos “darle vuelta a la página”.
DR-CAFTA: dividiendo vencerás
Paradógicamente Costa  Rica no había tenido, en su historia reciente, una organización política de izquierda numerosa. En el gobierno se ha exhibido un intercambio bipartidista de posiciones liberales y neoliberales, con notas anecdóticas de social democracia y social cristianismo. Las posiciones marxistas más notorias habían decaído a finales de los años 80 y lo único que permaneció como expresión de lucha popular se manifestaba en las dirigencias sindicales básicamente de empleados públicos: salud, educación superior, portuarios y telecomunicaciones. Sin embargo, se fueron creando, al margen de la vida partidaria, organizaciones sociales de debate, reflexión y lucha por la ampliación de los derechos de las personas, mujeres, indígenas, afrodescendientes, condiciones especiales, LGTBI, la defensa del ambiente, etc. La lucha contra el Combo-ICE, de 1999-2000, activó esperanzas postergadas.
A diferencia, en dos países de la región, las organizaciones partidarias de izquierda eran numerosas: el Frente Farabundo Martí en El salvador y los sandinistas en Nicaragua. Uno y otro, solo hicieron oposiciones simbólicas para enfrentar la aprobación del CAFTA, cuando su capacidad de movilización llegaría a demostrarse posteriormente en elecciones nacionales victoriosas en cada uno de sus países.
En el Salvador el CAFTA se aprobó la madrugada del 17 de diciembre de 2004 en la Asamblea Legislativa con el apoyo de todas las fuerzas políticas salvo el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional. Este fue el primer país en ratificar el Tratado, evento que provocó, en su oposición, protestas callejeras de diversas organizaciones sindicales y grupos opositores, algunas acompañadas por dirigentes de algunos partidos políticos. El saldo de las manifestaciones fue de diversos episodios de violencia que dejaron detenidos y heridos.
En Nicaragua, el Secretario General del FSLN declaró en el 2005:
…. que la bancada sandinista no bloqueará el trámite para ratificar el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos conocido como Cafta, (…) los 38 diputados sandinistas no serán obstáculo para la ratificación si los liberales y los Azules y Blanco reúnen los votos para hacerlo pero después el pueblo va a sentir los efectos. (http://impreso.elnuevodiario.com.ni/2005/10/09/nacionales/2970)
El congreso nicaragüense lo ratificaría la noche del 10 de octubre de 2005, al cabo de un debate parlamentario extenso que desembocó en la aprobación por mayoría simple. El argumento fundamental de la oposición fue que el tratado llevaría al "aumento de la brecha entre ricos y pobres". Hubo múltiples protestas callejeras con el objetivo de frenar la ratificación, argumentando que las disposiciones favorecían únicamente a la llamada clase alta del país. Pese a la cantidad de personas enfrentadas a la policía, no se registraron incidentes de violencia.
Con menos presencia en la sociedad de organizaciones de izquierda, en Honduras, Guatemala y República Dominicana hubo muestras de oposición callejera.
El parlamento hondureño ratificó el tratado el 3 de marzo de 2005 con los votos de cuatro de las cinco bancadas legislativas, convirtiéndose en el segundo país en ratificarlo. Tras su aprobación, agrupaciones sindicales y opositoras irrumpieron en el salón de sesiones del congreso, obligando a los cuerpos de seguridad a sofocar la protesta. En general, diversas organizaciones tomaron calles y protestaron contra lo que argumentaron, era un paso para el empobrecimiento del país.
El congreso guatemalteco ratificó el 10 de marzo de 2005 el tratado mediante el Decreto 31-2005, con 126 votos a favor y 12 en contra, dándole calidad de emergencia nacional al considerarle un tema de prioridad en el tratamiento legislativo. Los diputados que votaron en contra argumentaron que había sido negociado a espaldas de la población y que solo defendía los intereses de un pequeño grupo de empresarios, que el gobierno se había resistido a informar del verdadero contenido, objetivo y efectos. Días antes a la introducción de la propuesta, diversas organizaciones e instituciones presentaron sus muestras de rechazo al tratado: hubo protestas callejeras integradas por varios sindicatos, mas rechazos de la universidad estatal y de la Conferencia Episcopal guatemaltecas. Las protestas por su aprobación tuvieron un saldo de un policía lesionado y un detenido por el delito de desórdenes públicos.
En República Dominicana, el congreso buscó adecuar las leyes nacionales al funcionamiento del CAFTA, esperando para ratificarlo por unanimidad hasta que la legislación fuese compatible. Fue así que en el 2005 se aprobó el dictamen que haría entrar en vigor el tratado al siguiente año. Las protestas de sectores opositores al tratado trascendieron en Santo Domingo hasta realizar huelgas de hambre y paralización del tráfico. Pese a que no hubo actos de violencia, las autoridades buscaron la captura de los dirigentes de las protestas.
Así, entonces, la realidad fue muy distinta en Costa Rica. Este país fue el único donde se sometió a referéndum lo que permitió el debate sobre los distintos tópicos del Tratado en distintos escenarios del país. Fue una gesta nacional en la que participaron grupos sindicales, intelectuales, profesionales diversos, ambientalistas, de mujeres, personas especiales: toda una gama muy variada de agrupaciones opositoras, en calidad de Comités Patrióticos, en una campaña orientada a evitar que la población votara afirmativamente, incluyendo la repartición de información y movilización de personas a protestas. El Estado hizo lo propio organizando y posibilitando la organización de grupos que apoyaron la ratificación del tratado mediante publicidad masiva y actividades de concentración.
Esto hizo que, aunque la encuesta de Unimer señalara que la ventaja del No al Si era de prácticamente 12 puntos porcentuales, la incursión de los medios, sobre todo de factura multinacional y en particular la cadena CNN, más el chantaje, el miedo y la presión de todo el poder del Estado, dieran como resultado un 51.62% a favor y un 48.38% en contra, siendo vinculante por superar el 40% de electorado que ejerció el sufragio.
Esa mitad del electorado que dijo NO es razón suficiente para no “darle vuelta a la página”.
Después, las leyes de implementación fueron aprobadas y el tratado empezó a regir en Costa Rica el 1 de Enero del 2009.
De hecho, la incorporación de República Dominicana, un invitado de última hora, fue útil para dar amplitud a una negociación que debía, desde el interés de la gran potencia, hacerse de manera multilateral: de ahí que la institucionalidad de la integracion centroamericana no jugara ningún papel en el proceso. Si bien por las formas, el CAFTA fue una negociación centroamericana, por su contenido no se despegó de la práctica “radial” de otras negociaciones cuyo piso es la O.M.C. En las mesas tuvo solo como invitados a los grupos empresariales del “cuarto adjunto” práctica que ya había sido experiencia en las negociaciones del ALCA: la sociedad civil popular, los movimientos sociales, no tuvieron participación.
Esta falencia jugó a favor de la potencia y le permitió que lo negociado quedara como “escrito en piedra” no importando lo que pudiera surgir en el debate en la calle.
Y, los resultados están a la vista: no hay donde se diga que la implementación del CAFTA haya sido un éxito. Para el 2008 se observaban los efectos negativos en el ámbito social en los primeros países que lo pusieron en marcha, El Salvador, Nicaragua y Honduras (ver Coalición Alto al CAFTA, 2008).  Las expectativas señaladas por los políticos que lo impulsaron, al lado de los dueños de los grandes negocios han quedado sumamente postergadas: en Costa Rica no se ven, por ningún lado los cuadraciclos y los BMW si no es en manos de los que siempre tuvieron capacidad de comprarlos. Se señala en estadísticas confiables que el desempleo aumentó en términos relativos, lo cual trasladado a números absolutos señala una inmensa población sumida en la falta de esperanza; la pobreza no se ha detenido y los índices señalan que ha habido un traslado de mucha gente de una condición de clase media a niveles de apenas subsistencia o indigencia marcada[6].
Con esto se ha ido reduciendo el colchón de estratos intermedios de la población soporte histórico de la democracia y base social de lo que fuera la socialdemocracia y la democracia cristiana.
Mientras en Costa Rica se activan los programas de concesiones a empresas transnacionales y se someten a la competencia actividades de servicios que fueron soporte de la seguridad social institucionalizada del pasado; por esa vía los grandes negocios son enfrentados por una población cada vez más movilizada: sigue a la espera la concesión de explotación petrolera en manos de la Harkem, cae en pedazos un negocio calificado de utilidad pública por el gobierno del Dr. Arias, para explotar, a cielo abierto, el oro de la región de Crucitas al Norte del país. La concesionaria que ha perdido los juicios en todos los tribunales nacionales acude a dirimir el conflicto en la Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones  para reclamar una indemnización de mil millones de dólares. Mientras la concesionaria OAS brasileña sienta al Estado para que la indemnice pues las organizaciones comunales del país impidieron que se echara a andar un magno negocio de peajes a cambio de reparaciones y mantenimiento a una carretera existente. Se cae la infraestructura nacional en un país que dejó de hacer y dar mantenimiento a puentes y caminos para concesionarlos a los grandes inversionistas. Y esto forma parte de la misma página: la euforia sobre el libre comercio y la apertura.
Es por lo dicho que no se puede “pasar la página” aunque haya quienes, compañeros de peleas en el contexto del 7 de octubre del 2007 ahora quieran pasar a otros estadios de la historia. No es un asunto de personas, sino de posiciones, no es un tema de pedazos del paquete negociado, seis o siete partes que podrían cambiarse, como se ha dicho en la prensa, sino de una actitud de lucha paradigmática sobre dos modelos de desarrollo nacional y regional que están en debate: por un lado, en el SI, la profundización del desarrollo económico capitalista con aperturas y libre comercio, enrumbados dentro de la selva de competencias internacionales como si fuéramos un solo mercado mundial y, por el otro, una vuelta a un estilo de desarrollo que quedó truncado allá por los años 80 y que venía siendo exitoso para las grandes mayorías: seguridad y garantías sociales, institucionalidad audaz y pujante desde el Estado, en fin, un estado social de derecho que tiene que ser profundizado. Es volver al rumbo, por lo que no podemos, simplemente, “cambiar la página”.
Perfil y Agenda para futuras y pasadas negociaciones
Efectivamente son dos modelos posibles y todo parece indicar que, ni Costa Rica, ni el resto los países de la región, tengan un machote propio, un perfil o agenda país para negociaciones y acuerdos de libre comercio y apertura: ni con el Norte, ni con el Sur se salen de la agenda de la OMC.
Sin embargo, en la región centroamericana ha habido proyectos regionales propios: la cláusula centroamericana de excepción, un compromiso moral de “no suscribir unilateralmente con países no centroamericanos nuevos tratados que afecten los principios de la integración económica” regional (Delgado, 2011: 140 y ss.), que data de inicios del Siglo XX, antes de la existencia del GATT; la instauración de una institucionalidad, emanada de los acuerdos de paz y sustentada en la democracia, la conciliación nacional y el desarrollo, permitían, con los principios de gradualidad, especificidad y progresividad, alcanzar una integración económica y un desarrollo armónico y equilibrado con tratamiento especial a los países menos desarrollados (art. 4, inc. e- Protocolo de Tegucigalpa);  esto quedó muy bien plasmado en el programa de  la ALIDES de 1994 y en el Protocolo de Integración Social, suscrito en San Salvador en 1995 (ver Delgado 2009: 167 y ss). Pero esta juridicidad regional, endeble y vulnerable quedó en la gaveta del escritorio, para ser vista en mejores momentos. Centroamérica debería volver a ella.
Por la existencia de esos dos modelos en disputa es bueno, más bien, mirar atrás y profundizar lo avanzado hacia el futuro.
Las negociaciones que deban impulsarse tendrían que estar marcadas por un compromiso de justicia comercial, con cláusulas que permitan la compensación de pagos de la cuenta de comercio intrarregional, como lo existió en los tiempos del Mercomún, así como normas que obliguen a que la cancelación de deudas no se hagan afectando los servicios básicos de las grandes mayorías.
Deberán contar con principios de protección de la vida digna de los pequeños productores agrícolas, las comunidades indígenas, y las mujeres; con fortalecimiento de las clausulas sobre derechos laborales y normas ambientales. La defensa de medio ambiente y el paisaje natural debe ser política pública inquebrantable.
Junto a ello, la defensa y consolidación de la seguridad alimentaria regional (y nacional) que garantice soberanía alimentaria, para que estas débiles naciones no se vean sujetas a los vaivenes de los precios internacionales de los productos de la canasta básica según criterios de las transnacionales de los alimentos.
De igual forma como se ha hecho dentro del SICA con la facturación conjunta de medicamentos, debe darse paso a medidas de sanidad regional mucho más audaces, como es la circulación y contratación de profesionales en medicina que puedan saldar las carencias de salud en las regiones más a la intemperie. Además, de darse garantías de que los servicios públicos como la salud, la educación y el agua potable sean, como derechos humanos inalienables, accesibles a la totalidad de la población.
Para lograrlo las negociaciones, no sólo en los ámbitos comerciales, pero sobre todo en estos, deben estar sustentadas en el debate abierto, la participación democrática y la transparencia durante todo el proceso y en el marco de respeto y defensa de la soberanía nacional.

Jaime.Gracias por compartir tus reflexiones.Siempre inteligentes y maduras.
Lo que están haciendo en el PAC es medio vergonzoso.
De nuevo es el llamado pusilánime a "pasar la página".A borrar la memoria colectiva.
Cuando sé que milito con personas como vos,mi fe y esperanza,crecen.Un beso.Patricia
Compañero Jaime, me parece un docuemento de gran valor sobre todo en este momento donde como bien dices se quiere borrar de un plumazo la historia, una historia de lucha y de congojas, no podemos olvidar y tampoco queremos olvidar, los que pretenden ponernos como mansas palomas a aquellos que vendieron el pais no son mas que lobos del mismo piñal. Y eso hay que claro claro, lo felicito por este analisis y cuente con mi apoyo, cuando lo hays terminado debemos hacerlo circular lo á que se pueda. Víctor Mora
Me parece muy importante valorar entregar copias de este documento, el próximo miércoles  a los participantes del cineforo, que la juventud programo sobre el tema.l Fuler
Excelente análisis Jaime.  Si me lo permitís lo subiría al Blog Escudrojo (http://www.escudrojo.wordpress.com) donde publico algunos comentarios.
 Gracias por compartirlo.  A mi regreso te llamo para comentarlo.
Saludos,
Sergio Reuben Soto
En una primera “ojeada” se ve muy bueno, más tarde lo leo con calma.
Eso de darle vuelta a la página, de “ver para adelante” es lo que dice la Ana Helena Chacón del  PLCSL (Partido Liberación Ciudadana Socialcristiana y Libertaria). R. Quesada
Excelente Jaime. ¿Por qué no lo envías a los diarios digitales: EL PAIS, CR-HOY e INFORMA-TICO? Rodolfo Ulloa.- Igual enviarlo a la listas del partido, la abierta y la de CP.
Jaime,excelente material; además escrito en un lenguaje muy comprensible. Creo que sólo lo publicaría una revista, por el tamaño. Ojalá se pudiera hacer un pequeño folleto, creo que lo leería mucha gente. En cuanto a observaciones,solo te hago una, aunque no es necesariamente una ausencia en el documento. ¿Porqué la oposición fue tan feroz en el país más tranquilo de todos los que debían firmar el tratado? Bueno, creo que Costa Rica es el país que tenía más que perder. Nuestra planta estatal productiva todavía es muy alta. ¿Qué perdían los demás países? ¿En qué medida el tratado afectaba las instituciones sociales en países como Honduras, El Salvador, Honduras, e incluso Nicaragua?

Te deseo lomejor. Mucha suerte. ARV 
Buenos días Jaime.
Te envío el documento con varias anotaciones que, para no ser malinterpretadas, debemos conversarlas.
Sí me extraña que en ninguna parte del documento aparezca el nombre del Frente Amplio y las luchas que dio contra el TLC.
Saludos Rodrigo Quesada.



Bibliografía
Cámara de Industrias de Costa Rica (2008), CICR apoya la rápida aprobación de la Agenda de Implementación - 09/01/08.  http://www.cicr.com/index.php?option=com_content&view=article&id=94:cicr-apoya-la-rapida-aprobacion-de-la-agenda-de-implementacion-090108&catid=441&Itemid=3, recuperado 11/10/13

Comité Consultivo del Sistema de la Integración Centroamericana (2008), Perspectiva de la sociedad civil centroamericana: marco de referencia para la negociación, seguimiento y evaluación del Acuerdo de Asociación Unión Europea Centroamérica. Centroamérica: CC-SICA.

Delgado Rojas, Jaime (2009), Construcciones supranacionales e integración regional Latinoamericana, San José. Editorial de la Universidad de Costa Rica.

Delgado Rojas, Jaime (2011). “Supranacionalidad y libre comercio en Centroamérica: de la ilusión comunitaria a la realidad multilateral”, en La adopción de políticas en el Sistema de la Integración Centroamericana. Propuestas para su perfeccionamiento a la luz de la experiencia europea (p.p. 135-161), Plaza y Valdés Editores, Universidad Rey Juan Carlos y UNED, Madrid.
DeLury Cip, Jennifer (2009), La Coalición “¡No al TLC!” emite su informe sobre tres años del fracasado acuerdo DR-CAFTA, February 19th, 2009 · No Comments, Comunicado de Prensa, 12 de febrero, http://www.stopcafta.org/la-coalicion-%E2%80%9C%C2%A1no-al-tlc%E2%80%9D-emite-su-informe-sobre-tres-anos-del-fracasado-acuerdo-dr-cafta/, recuperado 11/10/13
Girvan, Norman (2009),   “La Comunidad del Caribe se encuentra con la Europa Global. Las  implicaciones del Acuerdo de Asociación Económica entre el Cariforum y la Unión Europea”, en Alfredo Guerra Borges, Fin de época: de la integración tradicional al regionalismo estratégico, (329-381) Madrid, México, Buenos Aires, Siglo XXI.
La Coalición Alto al CAFTA (Diciembre 2008), DR-CAFTA: Efectos y Alternativas, El Tercer Reporte Anual de La Coalición Alto al CAFTA, en internet.  http://www.stopcafta.org/wp-content/uploads/2009/01/dr-cafta-efectos-y-alternativas-final.pdf
Loría Quirós, Carlos Roberto (2007) TLC por culpa de Ottón, Campanada 456, campanada.org, 25 de octubre, http://www.campanada.org/index.php?option=com_content&view=article&id=259&catid=27:corrupcion-politica&Itemid=2, Recuperado 11/10/13
Mora Jiménez, Henry (2013),La pobreza en Costa Rica: persistencia de una paradoja y un drama nacional. Propuesta № 42”, Costa Rica El país.cr, Miércoles 27 de mayo, http://www.elpais.cr/frontend/noticia_detalle/3/81689, recuperado 16/10/13

 







[1] El texto preliminar de este ensayo, con carácter de borrador lo hice circular en un grupo de amigos. Muchos de ellos me dieron opiniones y criterios, hicieron observaciones y críticas. Agradezco a todos, en especial a Horacio Cerutti, Rafael Cuevas, Sergio Reuben, Rodrigo Quesada Solís y Alvaro Rojas Valverde, sus aportes al texto que permitieron mejorarlo y ampliarlo; sin embargo, los errores y falencias que subsisten son responsabilidad absoluta del autor.
[2] El tema del “memorándum del miedo” fue sumamente agitado y debatido en la prensa, a tal punto que el Vicepresidente Kevin Casas se vio obligado a renunciar; mientras el diputado Sánchez, no renunció a su curul y fue bendecido en el gobierno de Laura Chinchilla, con el nombramiento de Embajador ante el Vaticano, donde participa en la negociación del Concordato entre la Santa Sede y Costa Rica.
[3] Ese bloque parlamentario lo constituían diputados del Partido Liberación Nacional en el gobierno, más los diputados del Movimiento libertario y de la Unidad Social Cristiana, ambos de derecha y algún diputado independiente. En la oposición, los diputados del Partido Acción Ciudadana que adversaron el CAFTA y participaron de los Comités Patrióticos, se comprometieron a no violentar el quórum para que la Asamblea Legislativa pudiera funcionar.
[4] Sobre este tema hay un ensayo anterior, “Supranacionalidad y libre comercio en Centroamérica: de la ilusión comunitaria a la realidad multilateral” (2011) donde expongo el proceso de desmantelamiento de la Cláusula Centroamericana de Excepción, piedra angular de la integración centroamericana, gracias a la incorporación paulatina de estos países en el GATT y la firma de posteriores Tratados de Libre Comercio.
[5] Interesante el resumen periodístico de hechos a propósito de las actuaciones del líder del PAC Ottón Solís, realizado por un periodista de Campanada. Ver Loría Quirós, Carlos Roberto (2007).
[6] Hay un valioso estudio que ha hecho la Universidad Nacional de Costa Rica y un valioso trabajo intelectual del Dr. Henry Mora de esa institución universitaria. (ver Mora Jiménez, 2013)

jueves, 19 de enero de 2012

Ella y él: por siempre (cuento de Jaime Delgado)

     -Nadie para en esa casa. Dicen que ahí asustan…

-Los muertos no asustan. Solo los vivos.

Doña L lo había aprendido de su padre, no solo porque fuera panteonero al final de su vida laboral, sino por su ancestro indígena que lo orientaba, casi como por herencia milenaria, hacia el culto a los muertos: no como espantos, sino como amigos.

La pareja había quedado para siempre en su casa donde había hecho su vida juntos y aunque no tuvieron hijos, pues doña L no los podía concebir, ni don R engendrar, habían sabido rodearse de sobrinos, ahijados, hijos de amigos, hijos adoptivos; y eran tantos de los que ella no era tía, o amiga cercana de papá y mamá para los muchos que la visitaban, sino una madre o una madrina. Él también.

******************************
- Sabes que aún tengo que comprar algún regalo para los hijos de Ana; es que son como mis nietos, le comentó doña L a su marido

- Si necesitas plata, ahí hay en la gaveta, dijo él.

Era la vida cotidiana de ambos. La navidad y día de reyes, el día de la madre, o el del padre: el cumpleaños de uno, o la primera comunión de la otra: como si siempre  fuera agosto o diciembre: estiraban sus pensiones como el hule y el aguinaldo como de resorte.

-Ana, ayúdame con los  trastos. Hoy debo hacer sopa para R. Lo veo demacrado y débil, puede que esté haciendo derramitos.

-Espere doña L, yo le ayudo. Voy a sacar las verduras del refrigerador.

Más tarde …

-¿qué estará haciendo? Ha pasado tres veces del  patio al garaje. De seguro está arreglando algo que se le descompuso. ¡Mientras no se suba al techo! Allá arriba solo hace tortas y se puede caer.

-¡pero doña L!, en eso se pasa entretenido. Peor que toque la corriente. No es la primera vez que por un arreglo de un daño que no hay, hace un circuito.

-¡ciertisísimo Ana!…

-doña L, ya le eché la comida a los perros y le puse el alimento al gato y a la lora; pero la tortuga no la veo.

-no te preocupes, Ana, la tortuguita sale a la tarde y ahí yo le pongo el alimento. En la mañana se mete debajo de las matas pa’ refrescarse. Por eso no me gusta que el viejo haga trabajos adentro… Me la puede majar. Eso sí Ana, le voy a agradecer que me le eche agua a las matas de las macetas … se me pueden secar.

- no se preocupe doña L, ya lo hago.

O bien, cualquier día, al final de la tarde:

- ¿vas a ver muy tarde tele? Recuerda que hoy trabajaste mucho en el jardín y en la bodega: te ves cansado y ya estás muy viejo y enfermo pa’ esas cosas…. ¿ya te tomaste el tratamiento de la tarde?

-Sí negra. Solo voy a estar hasta las 9. Quiero ver este programa de canal 42.

Y de seguido sin quitar la vista de la pantalla del televisor:

- Negra, vení ve esto … es Alejandro burlándose de esa mujer

-pero baje el volumen. No ve que a veces se oye en el vecindario y a mí es la que me reclama doña Cecilia.

-¡vieja cabrona esa! Es igual que la hermana. Siempre jodiendo. El otro día le dije a la hija que no aguantaba más a su mama metida en esta casa, porque solo traer  chismes

-Ella es buena; a veces nos trae comida, un gallito pa’ los dos. Hay que ser agradecido con ella.

-pero con la comida viene el chisme.

Y como producto de una reflexión momentánea:

-Bueno, ¡diai que siga viniendo!, pero a mí que ni me hable.

Discusiones como esta eran comunes, antes de irse a la cama. Auqnue a la mañana siguiente saludaba muy amablemente a cualquiera de estas mujeres, amigas de doña L, cuando pasaban por la calle, o cuando entraban a la casa a saludarlos.

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Los hermanos y hermanas de doña L, así como sus sobrinos, ahijados y amigos de todo lado, estaban muy preocupados: las múltiples enfermedades de su querida pariente la habían puesto muy débil y demacrada. Sus tratamientos sobre lo mucho que padecía, la ponían aún más débil y enfermiza: y además tenía que cuidar de su marido. Había caído en un círculo vicioso: se medicaba para curarse, pero el medicamento la enfermaba. Solo Allis, el nuevo médico de cabecera, había dado en el clavo con sus enfermedades: ella estaba enferma de enfermarse y de cuidar al viejo enfermo; y ¡qué difícil quitar medicamentos cuando el cuerpo los ha asumido como drogas necesarias!

Don R era un caso peor. A diferencia de ella, él tenía solo dos o tres enfermedades pero muy serias: un deterioro neuronal, por un derrame, una anemia crónica y una insulino-dependencia por su diabetes; su cerebro no andaba bien. Y, a diferencia de doña L, él solo tenía de pariente a una hermana menor, afectivamente muy distante, aunque viviera muy cerca. Por esto los parientes de doña L eran, en los hechos, sus únicos parientes y los amigos de ella, los suyos también. La hermanita  de don R les vigilaba cuidadosamente en sus deterioros físicos, no por compasión, sino por su linda casa, para apropiársela, cuando murieran.

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Murió primero doña L en agosto, más por cansancio de ser la cuidadora del enfermo que por sus enfermedades. Los parientes y amigos lo acompañaron en todo el funeral y hasta el cementerio, porque ella era como la madre o la madrina de muchos. Con esto la casa y su pensión quedó en manos del marido y él, con su hermana, más por el peso de la ley que por su gusto; su enfermedad cerebral no le permitió decir lo que quería: estar con los parientes de su esposa. Y su  única hermana así lo entendió, por ello lo alejó, lo más que pudo, de los parientes de su cuñada difunta.

Luego falleció él, en enero, antes de los reyes y después de navidad. En su entierro no hubo ni parientes ni amigos de su difunta esposa: fueron muy pocos a acompañarlo, pues su hermanita no lo comunicó y con ello todos quedaron informados de que la que asumía el uso, usufructo y explotación de los bienes de la pareja muerta, era ella, la única hermana de él.

-Tía L, mi madrina, dijo una ahijada y sobrina suya, se llevó a padrino para que no estuviera con la bruja de su hermana
 Efectivamente, muerto estaba mejor que en vida; además, estando doña L muerta podría cuidar de él, como lo había hecho en vida, por la eternidad.

Muertos los dos, la casa de ambos sería desocupada. Los jardines, los aposentos y los roperos, limpiados de todo recuerdo físico de los difuntos y toda la casa cubierta de alambradas. Aunque no pudo limpiarse de todo. Los recuerdos en la memoria de los parientes y amigos que los querían, no se borran….

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Y en la casa, aunque ya no están los muebles y enceres que habían comprado durante toda su vida de pareja, ni las plantas que ella cultivó, ni los perros, el gato, la tortuga y la lora que tanto cuidaban, estarán para siempre….

La voz de ella: -¿vas a ver muy tarde tele?, Recuerda que hoy trabajaste mucho en el jardín y en la bodega: te ves cansado y ya estás muy viejo pa’ esas cosas; ¿ya te tomaste el tratamiento de la tarde?

La voz de él: -Sí negra. Solo voy a estar hasta las 9. Quiero ver este programa de canal

La voz de ella: - Baje el volumen. No ve que a veces se oye en el vecindario y a mi es la que me reclaman. Sabes que aún tengo que comprar algún regalo para los hijos de Ana, es que son como mis nietos.

La voz de él: - Si necesitas plata, ahí hay en la gaveta.

Por ello los muebles y los enceres de la gente nueva que ocupa la casa, siempre estorban. Alguien los mueve de lugar, en las mañanas o por la noche. Y también alguien les ayuda a salir de esa casa, a los pocos días, cuando es abandonada por los inquilinos. Como siempre.

martes, 20 de septiembre de 2011

El libre comercio (cuento)

Don Ricardo a veces reía y era muy grato escucharlo. Le encantaban los cuentos y anécdotas de curas e iglesias: se decía agnóstico y eso más significaba no ir a misa y burlarse de los que lo hacían, que no creer en dios. No faltaba quién, entre los amigos, que considerara que a veces rezaba. Pero también maldecía. El era emisario de una historia trágica que muchos han vivido y que a muchos les cuesta digerir.

Don Ricardo era un profesional, de estos que se gradúan en escuelas profesionales y que se incorporan al mercado laboral con éxito: en empresas transnacionales donde hacen carrera desde muy jóvenes. Efectivamente empezó a trabajar con la comercializadora de vehículos y equipo pesado “Caterpillar” desde que salió de la Escuela Castro Carazo donde estudió contabilidad. Como contador público empezó a ascender en la escala laboral: mensajero, cuentista, vendedor, jefe de vendedores, contador, jefe de contabilidad, auditor. Mientras ascendía, se iba involucrando en la sociedad de consumo: su esposa, doña Ana, maestra de escuela, dejó de trabajar, a pedido de él, para dedicarse a sus hijos y a su casa. En fin, para qué un mugre sueldo de maestra y muchas horas, semanas de sufrimientos y estreses en la escuela, si él, con su sueldo de contador en La Uruca, podía mantenerlos holgadamente.

Doña Ana era hija de doña Enriqueta Villalobos y como parte de los honorables de San Pablo, podía disponer de un terrenito para la casa. Así lo hicieron y el préstamo bancario financió la no muy pequeña residencia, lo mismo que la acción de socio del Club Campestre El Castillo y la escuela privada. Más tarde, cuando era obvio que las Universidades Públicas estaban cooptadas por los insurrectos y revoltosos, también optaron por enviar los hijos a las privadas para que tuvieran buenas profesiones: uno en derecho y el otro en economía y la muchacha en arquitectura. Todo lo proveía la transnacional, para el contador y luego auditor y a sus hijos. Y hasta un buen auto.

Pero las cosas no fueron siempre igual. En los periodos de crisis, cuando la producción agrícola decrecía, o cuando el comercio internacional se comprimía, las ventas decaían y los ingresos por comisiones, regalías y otros pluses no llegaban a la mesa de doña Ana. Lo peor fue cuando empezaron a sonar las voces del libre comercio. Uno de los discursos que más sonó en la conciencia de don Ricardo y su familia fue el que señalaba que el acuerdo de Libre Comercio con el Norte sustituiría la exitosa, para la empresa y sus clientes, Iniciativa de la Cuenca del Caribe. Esa era la gran solución: los costarricenses tendrían el mercado norteamericano como a la salida de la calle de la Uruca y, por tanto, las ventas en la Caterpillar estremecerían el firmamento. Todo iba muy bien hasta que aparecieron los malos costarricenses: toda una turba de chancletudos despeinados, melenudos, de esos que se dicen estudiantes universitarios y porque han leído algún folletín de poca monta quieren darle lecciones a toda la humanidad. Según estos, había que rechazar el TLC con Estados Unidos y obligar a su renegociación. En La Uruca nadie quería ni verlos. Por suerte los muchachos de don Ricardo estaban en una universidad privada y ahí los profesores, buenos costarricenses, les hablaban de las virtudes del Tratado: algunos de ellos estuvieron por la empresa explicándoles sus ventajas.

– Dicen que el Lic. Carlos Camacho, un buen abogado y profesor de derecho en la Latina ha llevado a la clase a todos los gurúes del Tratado.

Aquello era como un grito de guerra y en esta gran batalla estaba, por un lado el Presidente de la República y en el otro los dirigentes sindicales, profesores chacletudos, intelectuales ambientalistas, estudiantes melenudos y cuanto político conspirador existiera. El asunto fue a referéndum. Esta fue la mejor solución desde el poder. Ahí podían medirse las fuerzas: las del Sí con el poder del estado y las transnacionales y las del No, con los intelectuales y los chancletudos. Ganaron, según don Ricardo los buenos. Hubo fiestas, algarabías y celebraciones por doquier.

No habían pasado tres meses de la gran victoria cuando don Ricardo fue llamado a la Gerencia. La empresa había entrado en reorganización y había que recortar los salarios más pesados. A él le agradecían, profundamente haber preparado a dos jóvenes profesionales en contabilidad, de estos que ahora manejan computadoras y ya no las simples y vulgares calculadoras del pasado. Ricardo estaba muy seguro que iba a haber los recortes de personal. Se lo habían informado mucho antes del referéndum y todos estaban claros que mientras la campaña entre Si y No se diera, nadie iba a ser movido de su puesto. Pero Ricardo creyó que él era imprescindible: tenía mucha información y mucha historia. 30 años de trabajo y aún estaba a media vida, con algo más de 50.

– Creo –dijo el Gerente– que en la tesorería ya tienen tu liquidación– ¿Tan rápido? –preguntó y se pensó sin decirlo, hasta ayer por mi escritorio pasaban todas las liquidaciones, ¡qué estúpido! cómo iba a pasar la mía!

Desde ese entonces no volvió a dormir tranquilo. Con la liquidación pagó las deudas y guardó un dinero para los días que estaría sin trabajo: pero no fueron días, ni semanas, ni meses. Lleva dos años. Los hijos hicieron su propia ruta: el abogado, el economista y la ingeniera. Había trabajo a veces y había familia y necesidades siempre. El dinero se gastó. Algunos amigos, con algún negocio le contrataron, más por lástima para que les llevara la contabilidad. No faltaron las buenas intenciones, las promesas, los buenos consejos. Pero trabajo no hay para el que pasa de 50, aunque sea solo para que complete las cuotas de pensión

¡Le faltaba tan poco!


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– Por ello es que vale la pena verlo reír aunque sea por las herejías y malos chismes sobre la iglesia que se cuentan. Es que siempre se le ha visto triste.

martes, 6 de septiembre de 2011

La niña Ligia, la Maestra (cuento)

Yo recuerdo a la niña Ligia. Me enseñó a leer y a escribir –dijo Romelio, con nostalgia.

Fue una de las maestras que educó a buena parte de la juventud de los años 20 –señaló don Memo.

La escuelita de San Pablo se ubicaba un tanto al Este de la Iglesia vieja, en la esquina de la calle que va a la Quintana por un lado, con la calle que viene de San Rafael por la Suiza. Estaba, entonces, al sur del terreno en donde se construiría la nueva iglesia. Era un edificio de adobes y de techo de teja construido en 1886. Para 1924 cuando fue contratada la niña Ligia estaba en bastante mal estado, tanto que en su evaluación se advertía el exceso de goteras y el peligro para los niños. Contaba con un amplio corredor con piso de tierra y dos salones.

La niña Ligia era joven, de unos 18, delgadita con el pelo recogido en moño atrás. Con apariencia humilde, débil y con voz cadenciosa y pausada; no obstante era bien educada y de muy buena familia, lo que encajaba, en atributos morales, con el contenido del contrato que el presidente del Consejo Educativo local la obligaría a firmar, sobre un machote que habían diseñado en San José.

El contrato decía: “Este es un acuerdo entre la señorita Ligia Villalobos Ramírez, maestra y el Consejo de Educación de la Escuela de San Pablo de Heredia, representado por el Presbítero Ricardo Salas, Presidente, por el cual la señorita Villalobos acuerda impartir clases durante un periodo de ocho meses a partir del 1 de setiembre de 1924. El Consejo de Educación acuerda pagar a la señorita Villalobos la cantidad de 17 colones mensuales. La señorita Villalobos acuerda: 1. No casarse. Este contrato queda automáticamente anulado y sin efecto si la maestra se casa. 2. No andar en compañía de hombres. 3. Estar en su casa entre la 5:00 de la tarde y las 6:00 de la mañana, a menos que sea atender en función escolar. 4. No pasearse por las heladerías del centro de la ciudad. 5. No abandonar la ciudad bajo ningún concepto sin permiso del presidente del Consejo de Delegados. 6. No fumar cigarrillos. Este contrato quedará automáticamente anulado y sin efecto si se encontrara a la maestra fumando. 7. No beber cerveza, vino ni whisky. Este contrato quedará automáticamente anulado y sin efecto si se encontrara a la maestra bebiendo cerveza, vino o whisky. 8. No viajar en coche o automóvil con ningún hombre excepto su hermano o su padre. 9. No vestir ropas de colores brillantes. 10. No teñirse el pelo. 11. Usar al menos dos enaguas. 12. No usar vestidos que queden a más de cinco centímetros por encima de los tobillos. 13. Mantener limpia el aula. a. Barrer el suelo al menos una vez al día. b. Fregar el suelo del aula al menos una vez por semana con agua caliente. c. Limpiar la pizarra al menos una vez al día. d. Encender el fuego a las 7:00 de la mañana de modo que la habitación esté caliente a las 9:00 de la mañana cuando lleguen los niños. 14. No usar polvos faciales, no maquillarse ni pintarse los labios”.

No fue problema para la niña Ligia el suscribir aquel adefesio: no podía hablarse de ciudad en San Pablo y menos de heladerías; pero era oportuno advertir sobre no viajar en autos, pues los pocos ricachones que tenían alguno gustaban de coquetear con las jóvenes montándolas al chunche. También lo del licor. Había en los alrededores mucha distribución de guaro clandestino, tanto así que don Belisario Ramírez, jefe del resguardo fiscal, no solo era un experto en encontrar sacas y en el decomiso del licor, sino en la venta posterior de lo decomisado, a beneficio propio.

La niña Ligia había sido educada dentro de una familia conservadora y sumamente religiosa por lo que ninguna de las prácticas prohibidas en su contratación hacía mella en su conducta cotidiana. Para la Junta Educativa de San Pablo, la escogencia de la niña Ligia era un reto y una prueba, pues había habido problemas con la mala conducta de muchos de los alumnos, sobre todo los hijos de cafetaleros, con las niñas de las peonadas que eran enviadas a la Escuela, simplemente para que no quedaran en casa sin hacer nada, por su corta edad. Los maestros cuidaban muy poco de la dignidad de estas muchachas pues el jugueteo y el acoso eran letra común. Los padres preferían no enviarlas a la escuela con lo que terminaban en la cocina de su casa, entrenadas en cocinar, hacer las rondas, cuidar las gallinas y ordeñar: labores según los padres más productivas que las de aprender a leer y escribir

– un pésimo negocio poner a estudiar a las chiquillas. Plata perdida pa’ beneficio de otros; en fin, iban a ser madres, pensaban.

A pesar de estas genialidades ideológicas de aquella humilde gente, la niña Ligia trabajó dos años en el distrito de San Pablo. Muchos recordarán su cálida, dulce y cadenciosa voz, recitando las series numéricas con un bastoncito con el que golpeaba, a buen ritmo, una de las mesas del salón, para que los niños aprendieran a contar: 1, 2, 3, 4, 5 … y va de nuevo. Y luego llegar a 10, más tarde a 20. También en la lectura de cuentos y el silabario; o en la gastadera de tiza en el pizarrón para que aprendieran el alfabeto, para empezar a escribir y a leer. Naturalmente mucho de rezar al principio de la clase, no sólo para que a ella le fuera bien durante el día, sino para enseñarles la religión de todos, lo mismo que se hacía en sus casas y en la Iglesia.

Doña Rosario, la vecina de la escuela la recordará con gran cariño.

– A las 10 de la mañana, como al recreo, llegaba por un café y un huevo frito con tortilla. Era cosa de todos los días. Una vez llegó muy malita, a que le diera algo para aliviarle los ovarios. Pobre niña, tan jovencita y con tantos problemas de mujer.

Le dio, según nos dijo, un agua de manzanilla de la que cultivaba en el jardín; la acostó en un camón con un paño caliente y húmedo en la panza. Al cabo de un rato, cuando la niña Ligia se sintió mejor, la mandó para su aula, a amansar a los muchachos o a educarlos en el buen sentido de la vida,

– mientras los padres los quisieran tener ahí.

A Chepe Concepción le gustaba mucho hablar de ella. Su madre la recordaba con cariño.
Y fue la maestra de Romelio