jueves, 17 de octubre de 2013


No darle vuelta a la página.
Recordemos lo que algunos quieren olvidar o quieren que olvidemos[1].
Jaime Delgado Rojas
Motivación
Se dijo como recomendación, y también como resignación. Lo ocurrido el 7 de octubre del 2007 debía ser dejado en el pasado: como si no hubiese existido; en fin, el Tratado de Libre Comercio de Centroamérica y República Dominicana con Estados Unidos de América (DR-CAFTA) se iba a poner en marcha; era un hecho pues hubo una “voluntad popular”, aún dicen, expresada en las urnas, que así lo demandaba. Era, decían, un mandato soberano del “pueblo costarricense” que por mayoría lo había aceptado. Recordemos que en la noche de aquel 7 de octubre hubo fiestas de todo tipo entre los sectores políticos, empresariales y diplomáticos; y no faltaron los intelectuales que, bien pagados, bien engañados o ingenuos, se sumaron a la celebración: Costa Rica había ratificado una plataforma política que lo llevaba a ser “parte de la historia” que estaban escribiendo, ahora, las transnacionales del capitalismo salvaje; habíamos, por vía de un referéndum y con votación mayoritaria, ingresado al mundo de las ilusiones, el cero desempleo, la felicidad, la erradicación de la pobreza, la eliminación de fronteras, las barreras y las discriminaciones a los bienes, servicios, inversiones, capitales y etcétera, que irían y vendrían del Norte y del Sur hacia estas tierras de dios.
Por tanto, había que dejar todo el trago amargo de las discusiones “bizantinas” en las que nos metieron los tercos, izquierdistas, ambientalistas, sindicalistas, melenudos, chancletudos, ilusos y malos ciudadanos al poner en entredicho que lo que se había negociado no eran solo beneficios y prebendas: el Presidente Arias dijo que empezaría la etapa de la historia donde se dejarían las bicicletas para dar paso a los cuadraciclos y los BMW, en alusión a los medios de transporte que usa la clase trabajadora para ir y venir de su casita a la fábrica o la oficina. Diría que el empleo emanaría por todos lados. Claro que no faltaron los chantajes, como el “memorándum del miedo” redactado hábilmente por el diputado Fernando Sánchez y el vicepresidente Kevin Casas y dirigido a los Alcaldes de todos los cantones recordando la potestad del Poder Ejecutivo en la transferencia de recursos a los Municipios y amenazas a los obreros de las fábricas, por la estabilidad en su trabajo[2].
Había que “darle vuelta a la página” de la evidencia puesta en el tapete de las discusiones, de las mentiras, los engaños y los chantajes.
No fue un discurso solo de los acaudalados del poder y el dinero. Lo mismo dijeron algunos cuadros dirigentes de los derrotados: intelectuales y políticos que se sintieron muy cómodos rechazando el DR-CAFTA y que luego debían ganar méritos ante los poderosos haciendo discursos de arrepentimiento y propósito de enmienda en una práctica de no obstaculizar las leyes de implementación. A partir de octubre del 2007, a favor de estas leyes hubo 38 votos parlamentarios firmes; pero hubo los que, muy cómodos, hacían quórum parlamentario para que la aprobación de aquellas leyes no se retrasara[3].
Después vendrían los ocultamientos, invisibilizaciones y justificaciones de los impactos negativos de la puesta en vigencia: pobreza, desempleo, violencia, desmantelamiento del aparato estatal y demandas internacionales cuando la sociedad, en las calles, lograba parar concesiones oprobiosas, en extracción minera, servicios e infraestructura, a empresas transnacionales.
No obstante, al celebrar el sexto aniversario de aquel referéndum no han faltado voces, naturalmente desde los sectores conservadores, en particular en las redes sociales, que han hablado de la necesidad de “pasar la página”, juzgando de nostálgica a la izquierda por la derrota sufrida. Pero lo que más llamativo es que ahora, como si no hubiese pasado nada, se incorpore en las papeletas de alguno de los partidos herederos de la lucha por el NO TLC, a un cuadro de la oligarquía nacional que fustigó combativamente a favor del SI en alianza antipatriótica con la diplomacia norteamericana, los empresarios de las transnacionales y los gobernantes de turno. Esta ha sido la expresión concreta de la expresión metafórica de “pasar la página”, como si la historia naciera de cero permanentemente. La historia no nace de cero pues los procesos sociales, movilizaciones, acontecimientos, gentes e ideas empujan de atrás hacia adelante, sin que haya una fecha que evidencie una ruptura. Así que un acontecimiento como el del 7 de octubre del 2007 no dio inicio a una nueva etapa, ni tampoco cerraba ningún capítulo precedente.
Antecedentes
Empecemos con la primera Administración del Dr. Oscar Arias (1986-1990). En aquella oportunidad, con la euforia del plan para la pacificación y conciliación nacional en Centroamérica y, sobre todo con un jugoso Premio Nobel de la Paz, el Presidente impulsó en Costa Rica un proceso de apertura y libre comercio en dos direcciones: por un lado y por presiones de su entorno inmediato, los acuerdos de Esquipulas I y II se constituían en un mandato de apoyo a la integración centroamericana que, con el nombre de Mercomún venía teniendo altibajos desde 1960. Costa  Rica había ingresado por adhesión a los acuerdos centroamericanos en 1963 y terminó siendo, a la postre, el país más exitoso en su desarrollo relativo. Los acuerdos de Esquipulas llevaban el explícito de la profundización de los tratados originarios de la integración centroamericana desde la Carta de San Salvador de 1961 o mucho más atrás y, por tanto, los compromisos del Dr. Arias estaban marcados por temas regionales.
Sin embargo, el multilateralismo no dejaba de coquetearle. La primera tarea fue la de pedir para Costa Rica el ingreso al GATT, organismo que estaba estancado en su última Ronda, la Uruguay, iniciada en 1986. Había interés por parte de las grandes potencias de desentrabar estas negociaciones multilaterales y para ello la incorporación de nuevos socios, con buen perfil, era estratégica. Así las cosas, el país fue aceptado entre los socios del GATT en 1990 y sería, a la postre, el segundo socio de los países del Mercomún pues Nicaragua estaba en ese selecto club desde 1950. Con este ingreso el país quedaba comprometido con sus principios de apertura, libre comercio, no discriminación y trato nacional[4].
El gobierno siguiente, de Rafael Angel Calderón no diezmó esfuerzos en estos dos cometidos: la integración se profundizó en temas políticos, económicos, jurídicos, ambientales, de seguridad y, por su parte, la apertura empezaría a dar frutos con la negociación de un Tratado de Libre Comercio con México, nación que a su vez negociaba su ingreso al Tratado de Libre Comercio de América del Norte. Por su parte, El Salvador, Guatemala y Honduras irían poniéndose en la fila de ingreso al GATT lo que lograrían en 1991 y 1994.
Para 1994, cuando México inicia su militancia en el TLCAN y la Ronda Uruguay llega a su fin con la firma de los Acuerdos en Marrakech, donde se creara la OMC, Centroamérica era una zona bastante bien integrada, con promesas de Unión Aduanera más profunda, acuerdos políticos bien concebidos, como el Parlamento Centroamericano y la Corte Centroamericana de Justicia y programas regionales de carácter social, educativo, cultural y ambiental ambiciosos como la Alianza para el Desarrollo Sostenible. Las ratificaciones de los acuerdos de la Ronda Uruguay y el ingreso de estos países a la OMC fueron inmaculados: no hubo reacciones, ni rechazos, ni discusiones, ni movilizaciones. Esto permitió el anuncio de otra de las grandes promesas del imperio continental: la convocatoria por parte del Presidente Clinton a una cumbre en Miami para deliberar sobre la creación de un Área de Libre Comercio de las Américas, heredera de la Iniciativas de las Américas que impulsara en 1990 el presidente George Bush padre. El libreto de las aperturas, la no discriminación y el trato nacional, estaba siendo puesto en escena con todas sus partituras.
Para mejor entonar ese libreto era necesario eliminar algunos obstáculos creados en la integración regional, como por ejemplo, la tarea asignada a la Corte Centroamericana de Justicia de ser el organismo para resolver conflictos; de igual forma potenciar la condición Costa  Rica de país con ventajas competitivas. El acuerdo para reformar el art. 35 del Protocolo de Tegucigalpa, en el año 2002, dio por sentado que la CCJ, con sede en Managua, era innecesaria para dirimir diferencias en asuntos comerciales: a partir de ahí para qué hacer esfuerzos en incorporarse a ella; lo mismo al Parlamento Centroamericano, si Costa Rica gozaba de privilegios comerciales que lo hacían diferente y hasta excepcional.
El Ministerio de Comercio Exterior tico seguirá su juego de negociaciones comerciales internacionales: Canadá, luego Chile, más tarde CARICOM y las señales continúan. El fracaso anunciado del ALCA aceleró las pretensiones del “alquita” regional, suscrito entre diciembre del 2003 y enero del 2004. No hay por qué gastar tinta en describirlo pero, para la potencia hegemónica continental, si el libre comercio no podía llegar hasta la Tierra del Fuego atravesando todas las fronteras como se pretendía en el ALCA, al menos podía ir, de a poquito, eliminándolas.
Frente a la fortaleza de otros esquemas de cooperación latinoamericanos alternativos, como el ALBA y UNASUR, Costa Rica ingresa a la Alianza del Pacífico (Chile, Colombia, México y Perú) con  perspectivas de acercamiento a la APEC, donde militan México, Chile y Perú, además de Estados Unidos y Canadá, por este continente. Y, en todo esto, los acuerdos regionales centroamericanos quedaron en el olvido, o al menos, en algún estante para verlos después.
Sin embargo, ni con México, Canadá, Chile y el resto; ni en la puesta en práctica del acuerdo GATT que crea la OMC tuvimos a mano el desborde del vaso de la metáfora neoliberal, o bien la invitación al banquete. Si bien, Costa Rica venía siendo el país con mejores condiciones de desarrollo relativo regional, no por eso su sociedad civil y los sectores más movilizables de la misma estaban satisfechos con aquel proceso de apertura acelerado, sobre todo que la voracidad de las transnacionales nunca fue ocultada. Este país había heredado, por la lucha social y la movilización popular desde los años 40 un estado social de derecho y una institucionalidad pública bastante sólida y exitosa: salud, seguridad social, universidades públicas, energía y telecomunicaciones, seguros, banca, etc. La primera estocada se infringe al Instituto Costarricense de Electricidad mediante un paquete de leyes que pretendían transformarlo significativamente y someterlo a los vaivenes de la competencia internacional. En defensa de esta institución, entre 1999 y el 2000, se activaron los dispositivos de movilización social: las calles, la toma de conciencia y las movilizaciones fueron el referéndum callejero propicio para que el llamado “Combo ICE” pasara al archivo: se contabilizaron 274 protestas en 14 días. Fue una prueba y un pulso con el poder que iría a ponerse otra vez en la mesa, a partir del 2004 con el CAFTA.
Mas esta vez, en el caso de Costa Rica, el poder no va a medirse en las calles, sino en un referéndum. Para enfrentar el Tratado se crearon, en todo el país, Comités Patrióticos por el NO-TLC identificados con un simbólico corazón con los colores de la bandera nacional. La propuesta de referéndum fue propuesta por algunos opositores al tratado que creyeron, ingenuamente, que en un debate abierto, el gobierno del Dr. Arias iría a respetar normas elementales de equidad con sus opositores[5]. Empero, el espacio fue muy bien aprovechado por el poder: el gobierno, el empresariado, la gran prensa internacional y la embajada americana echaron mano de artimañas y extorsiones. Esto les permitió que el Tratado llegara a aprobarse, aunque por estrecha mayoría, cuando las encuestas habían vaticinado que se perdería en las urnas: los Comités Patrióticos habían luchado contra un monstruo de muchas cabezas, un “gigante de siete leguas”. Se había exhibido el poder del Estado en toda su expresión. Sin embargo, la manifestación callejera del último domingo de setiembre de 2007 fue la más grande manifestación popular que se haya visto en la historia nacional. Por ello, no en vano, se habla del “santo fraude” del 7 de octubre.
Y aun hay quienes creen que debemos “darle vuelta a la página”.
DR-CAFTA: dividiendo vencerás
Paradógicamente Costa  Rica no había tenido, en su historia reciente, una organización política de izquierda numerosa. En el gobierno se ha exhibido un intercambio bipartidista de posiciones liberales y neoliberales, con notas anecdóticas de social democracia y social cristianismo. Las posiciones marxistas más notorias habían decaído a finales de los años 80 y lo único que permaneció como expresión de lucha popular se manifestaba en las dirigencias sindicales básicamente de empleados públicos: salud, educación superior, portuarios y telecomunicaciones. Sin embargo, se fueron creando, al margen de la vida partidaria, organizaciones sociales de debate, reflexión y lucha por la ampliación de los derechos de las personas, mujeres, indígenas, afrodescendientes, condiciones especiales, LGTBI, la defensa del ambiente, etc. La lucha contra el Combo-ICE, de 1999-2000, activó esperanzas postergadas.
A diferencia, en dos países de la región, las organizaciones partidarias de izquierda eran numerosas: el Frente Farabundo Martí en El salvador y los sandinistas en Nicaragua. Uno y otro, solo hicieron oposiciones simbólicas para enfrentar la aprobación del CAFTA, cuando su capacidad de movilización llegaría a demostrarse posteriormente en elecciones nacionales victoriosas en cada uno de sus países.
En el Salvador el CAFTA se aprobó la madrugada del 17 de diciembre de 2004 en la Asamblea Legislativa con el apoyo de todas las fuerzas políticas salvo el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional. Este fue el primer país en ratificar el Tratado, evento que provocó, en su oposición, protestas callejeras de diversas organizaciones sindicales y grupos opositores, algunas acompañadas por dirigentes de algunos partidos políticos. El saldo de las manifestaciones fue de diversos episodios de violencia que dejaron detenidos y heridos.
En Nicaragua, el Secretario General del FSLN declaró en el 2005:
…. que la bancada sandinista no bloqueará el trámite para ratificar el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos conocido como Cafta, (…) los 38 diputados sandinistas no serán obstáculo para la ratificación si los liberales y los Azules y Blanco reúnen los votos para hacerlo pero después el pueblo va a sentir los efectos. (http://impreso.elnuevodiario.com.ni/2005/10/09/nacionales/2970)
El congreso nicaragüense lo ratificaría la noche del 10 de octubre de 2005, al cabo de un debate parlamentario extenso que desembocó en la aprobación por mayoría simple. El argumento fundamental de la oposición fue que el tratado llevaría al "aumento de la brecha entre ricos y pobres". Hubo múltiples protestas callejeras con el objetivo de frenar la ratificación, argumentando que las disposiciones favorecían únicamente a la llamada clase alta del país. Pese a la cantidad de personas enfrentadas a la policía, no se registraron incidentes de violencia.
Con menos presencia en la sociedad de organizaciones de izquierda, en Honduras, Guatemala y República Dominicana hubo muestras de oposición callejera.
El parlamento hondureño ratificó el tratado el 3 de marzo de 2005 con los votos de cuatro de las cinco bancadas legislativas, convirtiéndose en el segundo país en ratificarlo. Tras su aprobación, agrupaciones sindicales y opositoras irrumpieron en el salón de sesiones del congreso, obligando a los cuerpos de seguridad a sofocar la protesta. En general, diversas organizaciones tomaron calles y protestaron contra lo que argumentaron, era un paso para el empobrecimiento del país.
El congreso guatemalteco ratificó el 10 de marzo de 2005 el tratado mediante el Decreto 31-2005, con 126 votos a favor y 12 en contra, dándole calidad de emergencia nacional al considerarle un tema de prioridad en el tratamiento legislativo. Los diputados que votaron en contra argumentaron que había sido negociado a espaldas de la población y que solo defendía los intereses de un pequeño grupo de empresarios, que el gobierno se había resistido a informar del verdadero contenido, objetivo y efectos. Días antes a la introducción de la propuesta, diversas organizaciones e instituciones presentaron sus muestras de rechazo al tratado: hubo protestas callejeras integradas por varios sindicatos, mas rechazos de la universidad estatal y de la Conferencia Episcopal guatemaltecas. Las protestas por su aprobación tuvieron un saldo de un policía lesionado y un detenido por el delito de desórdenes públicos.
En República Dominicana, el congreso buscó adecuar las leyes nacionales al funcionamiento del CAFTA, esperando para ratificarlo por unanimidad hasta que la legislación fuese compatible. Fue así que en el 2005 se aprobó el dictamen que haría entrar en vigor el tratado al siguiente año. Las protestas de sectores opositores al tratado trascendieron en Santo Domingo hasta realizar huelgas de hambre y paralización del tráfico. Pese a que no hubo actos de violencia, las autoridades buscaron la captura de los dirigentes de las protestas.
Así, entonces, la realidad fue muy distinta en Costa Rica. Este país fue el único donde se sometió a referéndum lo que permitió el debate sobre los distintos tópicos del Tratado en distintos escenarios del país. Fue una gesta nacional en la que participaron grupos sindicales, intelectuales, profesionales diversos, ambientalistas, de mujeres, personas especiales: toda una gama muy variada de agrupaciones opositoras, en calidad de Comités Patrióticos, en una campaña orientada a evitar que la población votara afirmativamente, incluyendo la repartición de información y movilización de personas a protestas. El Estado hizo lo propio organizando y posibilitando la organización de grupos que apoyaron la ratificación del tratado mediante publicidad masiva y actividades de concentración.
Esto hizo que, aunque la encuesta de Unimer señalara que la ventaja del No al Si era de prácticamente 12 puntos porcentuales, la incursión de los medios, sobre todo de factura multinacional y en particular la cadena CNN, más el chantaje, el miedo y la presión de todo el poder del Estado, dieran como resultado un 51.62% a favor y un 48.38% en contra, siendo vinculante por superar el 40% de electorado que ejerció el sufragio.
Esa mitad del electorado que dijo NO es razón suficiente para no “darle vuelta a la página”.
Después, las leyes de implementación fueron aprobadas y el tratado empezó a regir en Costa Rica el 1 de Enero del 2009.
De hecho, la incorporación de República Dominicana, un invitado de última hora, fue útil para dar amplitud a una negociación que debía, desde el interés de la gran potencia, hacerse de manera multilateral: de ahí que la institucionalidad de la integracion centroamericana no jugara ningún papel en el proceso. Si bien por las formas, el CAFTA fue una negociación centroamericana, por su contenido no se despegó de la práctica “radial” de otras negociaciones cuyo piso es la O.M.C. En las mesas tuvo solo como invitados a los grupos empresariales del “cuarto adjunto” práctica que ya había sido experiencia en las negociaciones del ALCA: la sociedad civil popular, los movimientos sociales, no tuvieron participación.
Esta falencia jugó a favor de la potencia y le permitió que lo negociado quedara como “escrito en piedra” no importando lo que pudiera surgir en el debate en la calle.
Y, los resultados están a la vista: no hay donde se diga que la implementación del CAFTA haya sido un éxito. Para el 2008 se observaban los efectos negativos en el ámbito social en los primeros países que lo pusieron en marcha, El Salvador, Nicaragua y Honduras (ver Coalición Alto al CAFTA, 2008).  Las expectativas señaladas por los políticos que lo impulsaron, al lado de los dueños de los grandes negocios han quedado sumamente postergadas: en Costa Rica no se ven, por ningún lado los cuadraciclos y los BMW si no es en manos de los que siempre tuvieron capacidad de comprarlos. Se señala en estadísticas confiables que el desempleo aumentó en términos relativos, lo cual trasladado a números absolutos señala una inmensa población sumida en la falta de esperanza; la pobreza no se ha detenido y los índices señalan que ha habido un traslado de mucha gente de una condición de clase media a niveles de apenas subsistencia o indigencia marcada[6].
Con esto se ha ido reduciendo el colchón de estratos intermedios de la población soporte histórico de la democracia y base social de lo que fuera la socialdemocracia y la democracia cristiana.
Mientras en Costa Rica se activan los programas de concesiones a empresas transnacionales y se someten a la competencia actividades de servicios que fueron soporte de la seguridad social institucionalizada del pasado; por esa vía los grandes negocios son enfrentados por una población cada vez más movilizada: sigue a la espera la concesión de explotación petrolera en manos de la Harkem, cae en pedazos un negocio calificado de utilidad pública por el gobierno del Dr. Arias, para explotar, a cielo abierto, el oro de la región de Crucitas al Norte del país. La concesionaria que ha perdido los juicios en todos los tribunales nacionales acude a dirimir el conflicto en la Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones  para reclamar una indemnización de mil millones de dólares. Mientras la concesionaria OAS brasileña sienta al Estado para que la indemnice pues las organizaciones comunales del país impidieron que se echara a andar un magno negocio de peajes a cambio de reparaciones y mantenimiento a una carretera existente. Se cae la infraestructura nacional en un país que dejó de hacer y dar mantenimiento a puentes y caminos para concesionarlos a los grandes inversionistas. Y esto forma parte de la misma página: la euforia sobre el libre comercio y la apertura.
Es por lo dicho que no se puede “pasar la página” aunque haya quienes, compañeros de peleas en el contexto del 7 de octubre del 2007 ahora quieran pasar a otros estadios de la historia. No es un asunto de personas, sino de posiciones, no es un tema de pedazos del paquete negociado, seis o siete partes que podrían cambiarse, como se ha dicho en la prensa, sino de una actitud de lucha paradigmática sobre dos modelos de desarrollo nacional y regional que están en debate: por un lado, en el SI, la profundización del desarrollo económico capitalista con aperturas y libre comercio, enrumbados dentro de la selva de competencias internacionales como si fuéramos un solo mercado mundial y, por el otro, una vuelta a un estilo de desarrollo que quedó truncado allá por los años 80 y que venía siendo exitoso para las grandes mayorías: seguridad y garantías sociales, institucionalidad audaz y pujante desde el Estado, en fin, un estado social de derecho que tiene que ser profundizado. Es volver al rumbo, por lo que no podemos, simplemente, “cambiar la página”.
Perfil y Agenda para futuras y pasadas negociaciones
Efectivamente son dos modelos posibles y todo parece indicar que, ni Costa Rica, ni el resto los países de la región, tengan un machote propio, un perfil o agenda país para negociaciones y acuerdos de libre comercio y apertura: ni con el Norte, ni con el Sur se salen de la agenda de la OMC.
Sin embargo, en la región centroamericana ha habido proyectos regionales propios: la cláusula centroamericana de excepción, un compromiso moral de “no suscribir unilateralmente con países no centroamericanos nuevos tratados que afecten los principios de la integración económica” regional (Delgado, 2011: 140 y ss.), que data de inicios del Siglo XX, antes de la existencia del GATT; la instauración de una institucionalidad, emanada de los acuerdos de paz y sustentada en la democracia, la conciliación nacional y el desarrollo, permitían, con los principios de gradualidad, especificidad y progresividad, alcanzar una integración económica y un desarrollo armónico y equilibrado con tratamiento especial a los países menos desarrollados (art. 4, inc. e- Protocolo de Tegucigalpa);  esto quedó muy bien plasmado en el programa de  la ALIDES de 1994 y en el Protocolo de Integración Social, suscrito en San Salvador en 1995 (ver Delgado 2009: 167 y ss). Pero esta juridicidad regional, endeble y vulnerable quedó en la gaveta del escritorio, para ser vista en mejores momentos. Centroamérica debería volver a ella.
Por la existencia de esos dos modelos en disputa es bueno, más bien, mirar atrás y profundizar lo avanzado hacia el futuro.
Las negociaciones que deban impulsarse tendrían que estar marcadas por un compromiso de justicia comercial, con cláusulas que permitan la compensación de pagos de la cuenta de comercio intrarregional, como lo existió en los tiempos del Mercomún, así como normas que obliguen a que la cancelación de deudas no se hagan afectando los servicios básicos de las grandes mayorías.
Deberán contar con principios de protección de la vida digna de los pequeños productores agrícolas, las comunidades indígenas, y las mujeres; con fortalecimiento de las clausulas sobre derechos laborales y normas ambientales. La defensa de medio ambiente y el paisaje natural debe ser política pública inquebrantable.
Junto a ello, la defensa y consolidación de la seguridad alimentaria regional (y nacional) que garantice soberanía alimentaria, para que estas débiles naciones no se vean sujetas a los vaivenes de los precios internacionales de los productos de la canasta básica según criterios de las transnacionales de los alimentos.
De igual forma como se ha hecho dentro del SICA con la facturación conjunta de medicamentos, debe darse paso a medidas de sanidad regional mucho más audaces, como es la circulación y contratación de profesionales en medicina que puedan saldar las carencias de salud en las regiones más a la intemperie. Además, de darse garantías de que los servicios públicos como la salud, la educación y el agua potable sean, como derechos humanos inalienables, accesibles a la totalidad de la población.
Para lograrlo las negociaciones, no sólo en los ámbitos comerciales, pero sobre todo en estos, deben estar sustentadas en el debate abierto, la participación democrática y la transparencia durante todo el proceso y en el marco de respeto y defensa de la soberanía nacional.

Jaime.Gracias por compartir tus reflexiones.Siempre inteligentes y maduras.
Lo que están haciendo en el PAC es medio vergonzoso.
De nuevo es el llamado pusilánime a "pasar la página".A borrar la memoria colectiva.
Cuando sé que milito con personas como vos,mi fe y esperanza,crecen.Un beso.Patricia
Compañero Jaime, me parece un docuemento de gran valor sobre todo en este momento donde como bien dices se quiere borrar de un plumazo la historia, una historia de lucha y de congojas, no podemos olvidar y tampoco queremos olvidar, los que pretenden ponernos como mansas palomas a aquellos que vendieron el pais no son mas que lobos del mismo piñal. Y eso hay que claro claro, lo felicito por este analisis y cuente con mi apoyo, cuando lo hays terminado debemos hacerlo circular lo á que se pueda. Víctor Mora
Me parece muy importante valorar entregar copias de este documento, el próximo miércoles  a los participantes del cineforo, que la juventud programo sobre el tema.l Fuler
Excelente análisis Jaime.  Si me lo permitís lo subiría al Blog Escudrojo (http://www.escudrojo.wordpress.com) donde publico algunos comentarios.
 Gracias por compartirlo.  A mi regreso te llamo para comentarlo.
Saludos,
Sergio Reuben Soto
En una primera “ojeada” se ve muy bueno, más tarde lo leo con calma.
Eso de darle vuelta a la página, de “ver para adelante” es lo que dice la Ana Helena Chacón del  PLCSL (Partido Liberación Ciudadana Socialcristiana y Libertaria). R. Quesada
Excelente Jaime. ¿Por qué no lo envías a los diarios digitales: EL PAIS, CR-HOY e INFORMA-TICO? Rodolfo Ulloa.- Igual enviarlo a la listas del partido, la abierta y la de CP.
Jaime,excelente material; además escrito en un lenguaje muy comprensible. Creo que sólo lo publicaría una revista, por el tamaño. Ojalá se pudiera hacer un pequeño folleto, creo que lo leería mucha gente. En cuanto a observaciones,solo te hago una, aunque no es necesariamente una ausencia en el documento. ¿Porqué la oposición fue tan feroz en el país más tranquilo de todos los que debían firmar el tratado? Bueno, creo que Costa Rica es el país que tenía más que perder. Nuestra planta estatal productiva todavía es muy alta. ¿Qué perdían los demás países? ¿En qué medida el tratado afectaba las instituciones sociales en países como Honduras, El Salvador, Honduras, e incluso Nicaragua?

Te deseo lomejor. Mucha suerte. ARV 
Buenos días Jaime.
Te envío el documento con varias anotaciones que, para no ser malinterpretadas, debemos conversarlas.
Sí me extraña que en ninguna parte del documento aparezca el nombre del Frente Amplio y las luchas que dio contra el TLC.
Saludos Rodrigo Quesada.



Bibliografía
Cámara de Industrias de Costa Rica (2008), CICR apoya la rápida aprobación de la Agenda de Implementación - 09/01/08.  http://www.cicr.com/index.php?option=com_content&view=article&id=94:cicr-apoya-la-rapida-aprobacion-de-la-agenda-de-implementacion-090108&catid=441&Itemid=3, recuperado 11/10/13

Comité Consultivo del Sistema de la Integración Centroamericana (2008), Perspectiva de la sociedad civil centroamericana: marco de referencia para la negociación, seguimiento y evaluación del Acuerdo de Asociación Unión Europea Centroamérica. Centroamérica: CC-SICA.

Delgado Rojas, Jaime (2009), Construcciones supranacionales e integración regional Latinoamericana, San José. Editorial de la Universidad de Costa Rica.

Delgado Rojas, Jaime (2011). “Supranacionalidad y libre comercio en Centroamérica: de la ilusión comunitaria a la realidad multilateral”, en La adopción de políticas en el Sistema de la Integración Centroamericana. Propuestas para su perfeccionamiento a la luz de la experiencia europea (p.p. 135-161), Plaza y Valdés Editores, Universidad Rey Juan Carlos y UNED, Madrid.
DeLury Cip, Jennifer (2009), La Coalición “¡No al TLC!” emite su informe sobre tres años del fracasado acuerdo DR-CAFTA, February 19th, 2009 · No Comments, Comunicado de Prensa, 12 de febrero, http://www.stopcafta.org/la-coalicion-%E2%80%9C%C2%A1no-al-tlc%E2%80%9D-emite-su-informe-sobre-tres-anos-del-fracasado-acuerdo-dr-cafta/, recuperado 11/10/13
Girvan, Norman (2009),   “La Comunidad del Caribe se encuentra con la Europa Global. Las  implicaciones del Acuerdo de Asociación Económica entre el Cariforum y la Unión Europea”, en Alfredo Guerra Borges, Fin de época: de la integración tradicional al regionalismo estratégico, (329-381) Madrid, México, Buenos Aires, Siglo XXI.
La Coalición Alto al CAFTA (Diciembre 2008), DR-CAFTA: Efectos y Alternativas, El Tercer Reporte Anual de La Coalición Alto al CAFTA, en internet.  http://www.stopcafta.org/wp-content/uploads/2009/01/dr-cafta-efectos-y-alternativas-final.pdf
Loría Quirós, Carlos Roberto (2007) TLC por culpa de Ottón, Campanada 456, campanada.org, 25 de octubre, http://www.campanada.org/index.php?option=com_content&view=article&id=259&catid=27:corrupcion-politica&Itemid=2, Recuperado 11/10/13
Mora Jiménez, Henry (2013),La pobreza en Costa Rica: persistencia de una paradoja y un drama nacional. Propuesta № 42”, Costa Rica El país.cr, Miércoles 27 de mayo, http://www.elpais.cr/frontend/noticia_detalle/3/81689, recuperado 16/10/13

 







[1] El texto preliminar de este ensayo, con carácter de borrador lo hice circular en un grupo de amigos. Muchos de ellos me dieron opiniones y criterios, hicieron observaciones y críticas. Agradezco a todos, en especial a Horacio Cerutti, Rafael Cuevas, Sergio Reuben, Rodrigo Quesada Solís y Alvaro Rojas Valverde, sus aportes al texto que permitieron mejorarlo y ampliarlo; sin embargo, los errores y falencias que subsisten son responsabilidad absoluta del autor.
[2] El tema del “memorándum del miedo” fue sumamente agitado y debatido en la prensa, a tal punto que el Vicepresidente Kevin Casas se vio obligado a renunciar; mientras el diputado Sánchez, no renunció a su curul y fue bendecido en el gobierno de Laura Chinchilla, con el nombramiento de Embajador ante el Vaticano, donde participa en la negociación del Concordato entre la Santa Sede y Costa Rica.
[3] Ese bloque parlamentario lo constituían diputados del Partido Liberación Nacional en el gobierno, más los diputados del Movimiento libertario y de la Unidad Social Cristiana, ambos de derecha y algún diputado independiente. En la oposición, los diputados del Partido Acción Ciudadana que adversaron el CAFTA y participaron de los Comités Patrióticos, se comprometieron a no violentar el quórum para que la Asamblea Legislativa pudiera funcionar.
[4] Sobre este tema hay un ensayo anterior, “Supranacionalidad y libre comercio en Centroamérica: de la ilusión comunitaria a la realidad multilateral” (2011) donde expongo el proceso de desmantelamiento de la Cláusula Centroamericana de Excepción, piedra angular de la integración centroamericana, gracias a la incorporación paulatina de estos países en el GATT y la firma de posteriores Tratados de Libre Comercio.
[5] Interesante el resumen periodístico de hechos a propósito de las actuaciones del líder del PAC Ottón Solís, realizado por un periodista de Campanada. Ver Loría Quirós, Carlos Roberto (2007).
[6] Hay un valioso estudio que ha hecho la Universidad Nacional de Costa Rica y un valioso trabajo intelectual del Dr. Henry Mora de esa institución universitaria. (ver Mora Jiménez, 2013)

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